El último invitado al mundo de los aparatos de salud no se lleva en la muñeca, sino en el dedo. Los anillos inteligentes prometen lo mismo que una pulsera, pero de forma tan discreta que ni se nota. ¿Moda pasajera o idea con futuro?
Qué son y qué miden
Son anillos del tamaño de uno normal, fabricados en materiales resistentes, con sensores escondidos dentro. Miden las pulsaciones, la temperatura de la piel y el movimiento, y con eso analizan sobre todo el sueño y el nivel de recuperación del cuerpo.
Su gran ventaja
La comodidad. No tienen pantalla que mirar ni que cargar a diario, no molestan al dormir y pasan desapercibidos en cualquier situación. Para quien odia llevar reloj, son una alternativa elegante.
Lo que conviene saber antes de comprar
- Miden muy bien en reposo: sueño, recuperación y descanso son su fuerte.
- Para el deporte se quedan cortos, porque no tienen pantalla ni GPS propio.
- Hay que acertar con la talla; las marcas envían un kit para medir el dedo.
- Algunos cobran una cuota mensual para ver todos los datos, ojo a eso.
¿Merecen la pena?
Si lo tuyo es entender tu descanso y tu energía sin cargar con otro aparato más, un anillo inteligente encaja de maravilla. Si buscas un asistente completo con notificaciones, mapas y entrenos, un reloj sigue siendo más versátil. Eso sí, antes de pagar, lee bien si hay suscripción: el precio del anillo puede ser solo el principio.