El engaño más común en internet no usa programas sofisticados, sino la prisa y el miedo. El phishing consiste en hacerse pasar por tu banco, una empresa de paquetería o una red social para que entregues tus datos sin pensar. La buena noticia: casi siempre deja pistas.
Cómo funciona la trampa
Recibes un mensaje urgente: "tu cuenta será bloqueada", "tienes un paquete retenido", "movimiento sospechoso". Te meten prisa para que no razones y pulses un enlace que lleva a una web idéntica a la real. Allí escribes tus claves y, sin saberlo, se las das directamente al estafador.
El truco de la urgencia
Esa sensación de "tengo que actuar ya" es la herramienta principal del estafador. Cualquier mensaje que te presione para hacer algo de inmediato merece desconfianza automática.
Señales para descubrirlo
- La dirección del remitente es rara o no coincide con la empresa real.
- Saludos genéricos tipo "estimado cliente" en vez de tu nombre.
- Faltas de ortografía y un tono extraño o mal traducido.
- Enlaces que, al pasar el cursor por encima, llevan a una web distinta de la oficial.
La regla de oro
Ningún banco ni empresa seria te pedirá tus claves completas, tu PIN o un código por correo o mensaje. Ante la duda, no pulses el enlace: entra tú mismo escribiendo la dirección oficial en el navegador o llama al teléfono que aparece en su web. Si te das cuenta tarde de que has picado, cambia las contraseñas y avisa a tu banco cuanto antes. La calma es tu mejor antivirus.