El router es la puerta de entrada de internet a tu casa, y la mayoría lo deja tal y como vino, con la configuración de fábrica. Eso es como dejar la puerta de casa entornada. Protegerlo bien lleva diez minutos y evita disgustos.
Lo primero y más importante
Cambia las dos contraseñas. La del wifi, para que nadie se cuelgue de tu conexión, y sobre todo la de administración del router, esa que sale impresa en la pegatina y que casi nadie toca. Si un intruso entra en la configuración, puede hacer mucho daño. Ponle una clave larga y única.
La cifrada importa
Asegúrate de que el wifi usa el cifrado más moderno disponible en tu router. Las protecciones antiguas se rompen con facilidad y hoy no ofrecen barrera real.
Otras medidas que suman
- Actualiza el router si permite buscar nuevas versiones; tapan fallos de seguridad.
- Desactiva funciones que no uses, como la configuración rápida por botón si te preocupa.
- Crea una red de invitados para visitas y aparatos del hogar conectado.
- Apunta qué hay conectado y revisa de vez en cuando que no haya intrusos.
La red de invitados, un gran aliado
Separar tus dispositivos importantes de los de las visitas y de los aparatos inteligentes baratos es una de las mejores ideas de seguridad doméstica. Si uno de esos cacharros tuviera un fallo, el problema queda aislado y no llega a tu ordenador ni a tu móvil. Con estos pasos, tu casa digital queda mucho mejor cerrada que la de la mayoría.