Todos tenemos un cajón con cargadores antiguos, móviles muertos y cables que ya no sabemos de qué son. Tirar todo eso a la basura normal es un error, porque contiene materiales contaminantes y, a la vez, recursos valiosos. Reciclarlo bien es sencillo si sabes cómo.
Por qué no van a la basura
Los aparatos electrónicos llevan dentro metales pesados que, en un vertedero, acaban contaminando la tierra y el agua. Pero también contienen materiales que se pueden recuperar y reutilizar, desde plásticos hasta pequeñas cantidades de metales preciosos. Reciclarlos evita el daño y aprovecha lo bueno.
Antes de deshacerte de un aparato
Si tiene memoria, como un móvil o un ordenador, borra bien tus datos antes. No basta con eliminar las fotos: conviene restaurarlo de fábrica y, en ordenadores, asegurarse de que la información no se pueda recuperar.
Dónde llevarlos
- Los puntos limpios municipales aceptan todo tipo de aparatos electrónicos.
- Muchas tiendas recogen tu aparato viejo al comprar uno nuevo equivalente.
- Contenedores específicos para pilas y bombillas, que nunca van al cubo normal.
- Asociaciones que reacondicionan aparatos útiles para darles otra vida.
Antes de reciclar, piensa en reutilizar
Si el aparato todavía funciona, antes de reciclarlo valora donarlo o venderlo: para otra persona puede ser justo lo que necesita. Y lo que ya no sirva, llévalo a reciclar en condiciones. Cuesta lo mismo que dar un paseo y marca una diferencia real. Vaciar ese cajón de cacharros viejos, además, sienta de maravilla.