Llega el verano y con él la pregunta que se repite en cada grupo de WhatsApp familiar: ¿qué móvil compro ahora que el mío va dando las últimas? Junio es, curiosamente, uno de los peores meses para decidirlo a lo loco. Los modelos estrella de Samsung y Apple llevan ya unos meses en el mercado, así que sus precios han bajado, pero los nuevos plegables y la próxima generación de iPhone asoman en otoño. Comprar bien en estas semanas tiene menos que ver con perseguir lo último y más con saber qué vas a usar de verdad durante los próximos tres o cuatro años.
Vaya por delante una idea poco comercial: si tu teléfono actual funciona, aguanta bien la batería y recibe actualizaciones de seguridad, no necesitas cambiarlo. La mejor compra a veces es la que no haces. Dicho esto, si el tuyo ya se apaga al 30 % o lleva años sin parches, sí merece la pena mirar opciones.
El error de mirar solo el precio de hoy
Mucha gente compara dos móviles por lo que cuestan esta tarde y se olvida de lo que de verdad importa: cuántos años de actualizaciones tendrá cada uno. Aquí ha habido un cambio grande. Tanto Samsung en su gama Galaxy S como Google con los Pixel ofrecen ahora siete años de actualizaciones de Android y de seguridad, algo impensable hace un lustro. Eso significa que un móvil de 700 euros que dura siete años sale más barato, año a año, que uno de 300 euros que se queda sin soporte en dos.
Por eso conviene desconfiar de las gangas demasiado buenas. Un teléfono de marca poco conocida a 150 euros puede parecer un chollo en junio, pero si en otoño del año que viene deja de recibir parches de seguridad, te has gastado el dinero en un aparato que toca cambiar enseguida. La excepción son las marcas chinas serias, como Xiaomi o realme, que en su gama media sí mantienen un soporte razonable.
Tres franjas de precio y para quién es cada una
Para no perderse, ayuda pensar en tres grupos según lo que necesitas, no según lo que anuncian.
- Hasta 300 euros. El Xiaomi Redmi Note o un Samsung Galaxy A de la serie media cubren de sobra lo que hace el 90 % de la gente: mensajería, fotos, vídeos, redes y mapas. Si solo quieres un móvil que funcione sin dramas, este es tu sitio y no hace falta gastar más.
- Entre 400 y 700 euros. Aquí están los Pixel de Google, el Galaxy S de la generación anterior ya rebajado o el iPhone de hace dos años. Es la franja con mejor relación entre lo que pagas y lo que recibes: cámara muy buena, años de soporte y rendimiento de sobra.
- Más de 900 euros. Los tope de gama y los plegables. Tienen sentido si la fotografía es tu hobby serio o si de verdad vas a aprovechar la pantalla grande de un plegable. Para el resto, es pagar por prestaciones que casi nunca se usan.
La cámara: deja de mirar los megapíxeles
Si hay un dato que conviene ignorar al comprar, son los megapíxeles. Un sensor de 200 megapíxeles no hace mejores fotos que uno de 50 por arte de magia; lo que marca la diferencia es el tamaño del sensor, la estabilización y, sobre todo, el procesado de imagen. Y ahí Google y Apple siguen un paso por delante: un Pixel de gama media saca fotos nocturnas mejores que muchos móviles que cuestan el doble.
Hay un matiz que casi nadie cuenta en las tiendas. El procesado por inteligencia artificial que ahora llevan casi todos los móviles mejora las fotos automáticas, pero también las uniformiza: cielos más azules de lo real, pieles más suaves, todo un poco de postal. A quien le guste hacer fotos más fieles, esto puede molestarle. Merece la pena probar la cámara con tu propia mano antes de pagar, no fiarse de las fotos de muestra de la web del fabricante, que están elegidas con pinzas.
Lo que de verdad notarás cada día
Por encima de la cámara y el procesador, hay dos cosas que determinan si un móvil te hará feliz o te dará rabia: la batería y la pantalla. Una batería de 5.000 miliamperios hora, que ya es el estándar en la gama media, te llevará sin problemas hasta la noche aunque uses el GPS y veas vídeos en la playa. Fíjate también en la velocidad de carga: cargar del 0 al 50 % en media hora cambia la vida más que cualquier función de moda.
En cuanto a la pantalla, una OLED con buen brillo se ve mucho mejor a pleno sol que una LCD barata, y en un verano español eso no es un capricho: con un móvil de pantalla mediocre, en la terraza a las dos de la tarde no ves nada. Antes de comprar, sácalo de la tienda con cualquier excusa y mira la pantalla a la luz del día. Si brilla poco a la sombra, en agosto será directamente inservible bajo el sol.
Y un apunte para cerrar, ese que las marcas prefieren que olvides: piensa en la funda y el protector de pantalla antes que en el seguro carísimo. Veinte euros bien gastados en proteger el móvil el día que lo estrenas evitan la mayoría de las facturas de reparación. La tecnología más rentable es la que cuida lo que ya tienes.