El móvil se ha convertido en una consola de pleno derecho, con juegos enormes y bonitos. El problema llega cuando intentas controlarlos con los dedos tapando media pantalla. Un mando soluciona eso de golpe y cambia por completo la experiencia.
Dos formas de conectarlo
Hay mandos que abrazan el móvil por los lados, convirtiéndolo en algo parecido a una consola portátil, y mandos inalámbricos por Bluetooth que usas a distancia, como los de las consolas de salón. Los primeros son cómodos para jugar en cualquier sitio; los segundos, ideales si conectas el móvil a la tele.
El asunto del retardo
Los que se enchufan físicamente al móvil responden al instante, sin retraso. Los Bluetooth son comodísimos, pero en juegos de mucha precisión un pelín de retardo puede notarse. Para la mayoría de títulos, ni te enteras.
En qué fijarse
- Compatibilidad con tu sistema, ya sea Android o iPhone.
- Que sujete bien tu móvil, también con funda puesta.
- Ergonomía: pruébalo si puedes, porque las manos son muy distintas.
- Que los juegos lo admitan; los táctiles puros a veces no reconocen mandos.
El salto que se nota
Probar un buen mando con un juego de conducción o de acción es revelador: de repente controlas con precisión y dejas de pelearte con la pantalla. Sumado al catálogo de juegos en la nube, un móvil con mando se acerca muchísimo a una consola portátil, pero usando algo que ya tienes en el bolsillo.